En una emotiva entrevista emitida por Radio Buenos Aires AM 1350, Alejandro Mirochnik, sobreviviente del atentado terrorista perpetrado por Hezbollah contra la sede de la AMIA, compartió su impactante historia de vida y superación a 32 años de la tragedia que dejó 85 víctimas fatales y más de 300 heridos. Mirochnik, quien entonces tenía 32 años y trabajaba como empleado de prensa de la DAIA en el quinto piso del edificio de la calle Pasteur, recordó el momento exacto de la explosión mientras se encontraba atrapado dentro del ascensor de la institución. Tras pasar ocho horas sepultado bajo los escombros antes de ser rescatado por los bomberos, el entrevistado sufrió severas fracturas en su pierna y padeció la pérdida inmediata de su tío, Bernardo "Bubi" Mirochnik, quien se desempeñaba como mozo en el primer piso. "Hoy a 32 años lo tomo distinto porque ya considero que volví a nacer y hoy cumplo 32 años de una nueva vida en la cual pude salir adelante, pude resiliarme", manifestó con profunda emoción.
A pesar de los desalentadores diagnósticos médicos iniciales que le aseguraban que no volvería a caminar con normalidad a causa de la gravedad de sus lesiones, Mirochnik logró rearmar su vida transformando el dolor en un motor de empoderamiento a través de la docencia y el deporte de alto rendimiento. Quien fuera campeón argentino de triatlón un día antes del atentado, continuó entrenando de manera incansable hasta llegar a competir en doce carreras de la exigente distancia Ironman. Instalado actualmente en la localidad de Nono, en la provincia de Córdoba, donde dirige una escuela de atletismo para jóvenes y se desempeña tras haberse recibido de psicólogo social a los 55 años, remarcó la importancia de honrar la memoria de quienes no tuvieron su misma suerte. "Yo sigo corriendo, corrí doce Ironman, no uno, doce. [...] Voy corriendo, me caigo y me puteo, me digo rengo de mierda, me hice muerto en la AMIA, y sin embargo me levanto a los dos segundos y digo bueno, pero al tío Bubi no le dieron oportunidad. Yo la tengo y la sigo disfrutando", relató sobre su exigente rutina en la montaña.
El testimonio del profesor de educación física dejó un profundo mensaje centrado en la capacidad humana para sobreponerse a las situaciones más extremas y dramáticas mediante la determinación diaria. Respecto a su mudanza al territorio cordobés, aclaró que se debió enteramente a una búsqueda de paz y realización personal junto a su pareja, lejos de cualquier intento de escape o militancia judicial activa. Hacia el cierre de la comunicación, ratificó que la resiliencia no se limita exclusivamente a quienes atraviesan catástrofes de gran magnitud, sino que constituye una batalla cotidiana que requiere voluntad y esfuerzo constante. "La resiliencia se puede buscar, se pelea, se le pone garra. No hace falta ser un sobreviviente de un atentado, hay que luchar permanentemente día a día", concluyó de forma contundente. Para escuchar la entrevista completa y conocer en detalle este conmovedor relato de superación, los invitamos a visitar nuestro canal de YouTube.
A pesar de los desalentadores diagnósticos médicos iniciales que le aseguraban que no volvería a caminar con normalidad a causa de la gravedad de sus lesiones, Mirochnik logró rearmar su vida transformando el dolor en un motor de empoderamiento a través de la docencia y el deporte de alto rendimiento. Quien fuera campeón argentino de triatlón un día antes del atentado, continuó entrenando de manera incansable hasta llegar a competir en doce carreras de la exigente distancia Ironman. Instalado actualmente en la localidad de Nono, en la provincia de Córdoba, donde dirige una escuela de atletismo para jóvenes y se desempeña tras haberse recibido de psicólogo social a los 55 años, remarcó la importancia de honrar la memoria de quienes no tuvieron su misma suerte. "Yo sigo corriendo, corrí doce Ironman, no uno, doce. [...] Voy corriendo, me caigo y me puteo, me digo rengo de mierda, me hice muerto en la AMIA, y sin embargo me levanto a los dos segundos y digo bueno, pero al tío Bubi no le dieron oportunidad. Yo la tengo y la sigo disfrutando", relató sobre su exigente rutina en la montaña.
El testimonio del profesor de educación física dejó un profundo mensaje centrado en la capacidad humana para sobreponerse a las situaciones más extremas y dramáticas mediante la determinación diaria. Respecto a su mudanza al territorio cordobés, aclaró que se debió enteramente a una búsqueda de paz y realización personal junto a su pareja, lejos de cualquier intento de escape o militancia judicial activa. Hacia el cierre de la comunicación, ratificó que la resiliencia no se limita exclusivamente a quienes atraviesan catástrofes de gran magnitud, sino que constituye una batalla cotidiana que requiere voluntad y esfuerzo constante. "La resiliencia se puede buscar, se pelea, se le pone garra. No hace falta ser un sobreviviente de un atentado, hay que luchar permanentemente día a día", concluyó de forma contundente. Para escuchar la entrevista completa y conocer en detalle este conmovedor relato de superación, los invitamos a visitar nuestro canal de YouTube.