“La clave es la credibilidad: no solo hay que ser imparcial, también parecerlo”, advirtió Héctor Baldassi tras la controversia que sacude al Mundial por la anulación de la expulsión al delantero estadounidense Folarin Balogun.
El episodio, que rápidamente escaló a nivel global, combina fútbol, política y sospechas. La decisión de revertir la roja generó ruido no solo por lo deportivo, sino por la confirmación pública de una conversación entre Donald Trump y Gianni Infantino, un hecho que, aunque no prueba intervención directa, impacta en la percepción pública.
Un fallo que abre dudas
Según explicó Baldassi, el eje del problema no está únicamente en la sanción, sino en el contexto:
“Cuando una decisión beneficia a un jugador y la máxima autoridad política de su país lo celebra y lo comunica, inevitablemente se genera una percepción de cercanía entre deporte y política”.
El exárbitro remarcó que la independencia de los órganos disciplinarios es tan importante como la de los jueces dentro del campo. “La justicia deportiva se sostiene en dos pilares: la aplicación uniforme del reglamento y la confianza de los protagonistas”, señaló.
La decisión de FIFA, bajo la lupa
La FIFA argumentó su resolución en un artículo del código disciplinario y aseguró que fue tomada por un órgano independiente. Sin embargo, la polémica persiste.
Para Baldassi, la jugada era clara: “Fue una acción brusca grave, bien sancionada con roja. El VAR actuó correctamente”. En ese sentido, consideró que revertirla afecta la transparencia que justamente la tecnología busca garantizar.
Además, cuestionó el criterio aplicado: la sanción podría cumplirse dentro de un año, algo que calificó como “difícil de entender” en términos deportivos.
Antecedentes y comparaciones
En medio del debate, surgieron paralelismos históricos, como el caso de Garrincha en el Mundial de 1962, cuando una sanción fue flexibilizada en un contexto excepcional. Sin embargo, Baldassi marcó diferencias: “Son situaciones muy puntuales. Hoy el impacto mediático y la transparencia exigida son mucho mayores”.
Un Mundial sin polémicas… hasta ahora
Hasta este episodio, el torneo se desarrollaba con escasas controversias arbitrales, en parte gracias a un VAR más ágil y preciso. “En las jugadas factuales no hay discusión. La gran polémica es esta”, resumió.
Más allá del escándalo, Baldassi valoró el nivel general del certamen y destacó la evolución del arbitraje y las reglas, aunque advirtió que decisiones como esta pueden afectar la confianza en el sistema.
Para más análisis, entrevistas y toda la cobertura del Mundial, visitá nuestro sitio web y seguí conectado con Radio Buenos Aires AM 1350.
El episodio, que rápidamente escaló a nivel global, combina fútbol, política y sospechas. La decisión de revertir la roja generó ruido no solo por lo deportivo, sino por la confirmación pública de una conversación entre Donald Trump y Gianni Infantino, un hecho que, aunque no prueba intervención directa, impacta en la percepción pública.
Un fallo que abre dudas
Según explicó Baldassi, el eje del problema no está únicamente en la sanción, sino en el contexto:
“Cuando una decisión beneficia a un jugador y la máxima autoridad política de su país lo celebra y lo comunica, inevitablemente se genera una percepción de cercanía entre deporte y política”.
El exárbitro remarcó que la independencia de los órganos disciplinarios es tan importante como la de los jueces dentro del campo. “La justicia deportiva se sostiene en dos pilares: la aplicación uniforme del reglamento y la confianza de los protagonistas”, señaló.
La decisión de FIFA, bajo la lupa
La FIFA argumentó su resolución en un artículo del código disciplinario y aseguró que fue tomada por un órgano independiente. Sin embargo, la polémica persiste.
Para Baldassi, la jugada era clara: “Fue una acción brusca grave, bien sancionada con roja. El VAR actuó correctamente”. En ese sentido, consideró que revertirla afecta la transparencia que justamente la tecnología busca garantizar.
Además, cuestionó el criterio aplicado: la sanción podría cumplirse dentro de un año, algo que calificó como “difícil de entender” en términos deportivos.
Antecedentes y comparaciones
En medio del debate, surgieron paralelismos históricos, como el caso de Garrincha en el Mundial de 1962, cuando una sanción fue flexibilizada en un contexto excepcional. Sin embargo, Baldassi marcó diferencias: “Son situaciones muy puntuales. Hoy el impacto mediático y la transparencia exigida son mucho mayores”.
Un Mundial sin polémicas… hasta ahora
Hasta este episodio, el torneo se desarrollaba con escasas controversias arbitrales, en parte gracias a un VAR más ágil y preciso. “En las jugadas factuales no hay discusión. La gran polémica es esta”, resumió.
Más allá del escándalo, Baldassi valoró el nivel general del certamen y destacó la evolución del arbitraje y las reglas, aunque advirtió que decisiones como esta pueden afectar la confianza en el sistema.
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