“Los chicos no pueden dar un portazo e irse de la casa, no pueden hacer una denuncia, no pueden ni siquiera reconocerse a sí mismos como víctimas”, explicó Marina Alperín, psicóloga especialista en infancia y comunicación en salud, en diálogo con Radio Buenos Aires AM 1350. La profesional detalló por qué muchas víctimas de maltrato infantil tardan años en hablar, cuáles son los cambios de conducta que pueden alertar a los adultos y cómo intervenir para protegerlas.
Los cambios de conducta que pueden advertir sobre una situación de violencia
Alperín señaló que es habitual que los niños no puedan contar en el momento que están sufriendo maltrato, especialmente cuando el agresor es una persona cercana de la que dependen afectiva y materialmente. En muchos casos, explicó, los chicos se atribuyen la responsabilidad de lo que sucede y buscan evitar que el adulto se enoje. Con el paso de los años, cuando encuentran otras herramientas para procesar lo vivido, pueden comenzar a ponerlo en palabras.
Entre las principales señales de alerta, la especialista mencionó los cambios abruptos de conducta, el aislamiento, la aparición de miedos que antes no existían, la pérdida de rendimiento escolar, la inhibición y conductas como volver a hacerse pis en la cama. También señaló que algunos niños intentan comportarse de manera excesivamente correcta para no generar conflictos ni provocar una reacción negativa en el adulto.
La psicóloga aclaró que estas señales no significan necesariamente que exista maltrato, pero sí justifican prestar atención y buscar orientación profesional. Los dibujos, los juegos y las manifestaciones físicas también pueden aportar información para detectar situaciones de violencia, incluso cuando el niño todavía no puede hablar de lo que le sucede.
Cómo acercarse a un niño que no puede contar lo que le pasa
Durante la entrevista, Alperín destacó que la protección de las infancias es una responsabilidad compartida entre las familias, las instituciones educativas, los profesionales de la salud y el Estado. En ese sentido, remarcó la importancia de que docentes, pediatras y otros adultos del entorno puedan advertir las señales y solicitar la intervención de equipos especializados.
La especialista también diferenció la violencia ejercida por un adulto de las situaciones de hostigamiento entre compañeros. En el maltrato infantil, explicó, existe una relación de desigualdad y dependencia que dificulta que el niño pueda defenderse o alejarse del agresor. En casos de bullying, en cambio, pueden aparecer el aislamiento, el rechazo a ir a la escuela y otras manifestaciones emocionales.
Alperín advirtió, además, que algunos niños y adolescentes expresan su sufrimiento a través del cuerpo y que las autolesiones pueden ser una señal de alarma, especialmente en situaciones de hostigamiento. Frente a estas conductas, recomendó acercarse sin juzgar, ofrecer escucha y transmitir confianza, respetando la intimidad del menor.
La importancia de escuchar y pedir ayuda
La psicóloga sostuvo que ninguna explicación justifica el maltrato hacia un niño y señaló que, en algunos casos, la violencia está relacionada con la falta de respeto por la identidad y la integridad del otro, además de la descarga de frustraciones personales.
Hacia el final de la charla, los conductores de Radio Buenos Aires AM 1350 destacaron la importancia de no permanecer indiferentes ante una posible situación de violencia. Alperín respaldó ese llamado y recordó que existen equipos capacitados para intervenir y acompañar a los niños.
En la entrevista también se mencionó la Línea 137, destinada a brindar asistencia ante situaciones de violencia familiar y sexual. Ante una sospecha de maltrato infantil, es importante buscar orientación y dar aviso a los organismos correspondientes para que puedan evaluar la situación y proteger al menor.
Para conocer más entrevistas, información y actualidad, ingresá a radiobuenosaires.com.ar y encontrá los contenidos de Radio Buenos Aires AM 1350.
Los cambios de conducta que pueden advertir sobre una situación de violencia
Alperín señaló que es habitual que los niños no puedan contar en el momento que están sufriendo maltrato, especialmente cuando el agresor es una persona cercana de la que dependen afectiva y materialmente. En muchos casos, explicó, los chicos se atribuyen la responsabilidad de lo que sucede y buscan evitar que el adulto se enoje. Con el paso de los años, cuando encuentran otras herramientas para procesar lo vivido, pueden comenzar a ponerlo en palabras.
Entre las principales señales de alerta, la especialista mencionó los cambios abruptos de conducta, el aislamiento, la aparición de miedos que antes no existían, la pérdida de rendimiento escolar, la inhibición y conductas como volver a hacerse pis en la cama. También señaló que algunos niños intentan comportarse de manera excesivamente correcta para no generar conflictos ni provocar una reacción negativa en el adulto.
La psicóloga aclaró que estas señales no significan necesariamente que exista maltrato, pero sí justifican prestar atención y buscar orientación profesional. Los dibujos, los juegos y las manifestaciones físicas también pueden aportar información para detectar situaciones de violencia, incluso cuando el niño todavía no puede hablar de lo que le sucede.
Cómo acercarse a un niño que no puede contar lo que le pasa
Durante la entrevista, Alperín destacó que la protección de las infancias es una responsabilidad compartida entre las familias, las instituciones educativas, los profesionales de la salud y el Estado. En ese sentido, remarcó la importancia de que docentes, pediatras y otros adultos del entorno puedan advertir las señales y solicitar la intervención de equipos especializados.
La especialista también diferenció la violencia ejercida por un adulto de las situaciones de hostigamiento entre compañeros. En el maltrato infantil, explicó, existe una relación de desigualdad y dependencia que dificulta que el niño pueda defenderse o alejarse del agresor. En casos de bullying, en cambio, pueden aparecer el aislamiento, el rechazo a ir a la escuela y otras manifestaciones emocionales.
Alperín advirtió, además, que algunos niños y adolescentes expresan su sufrimiento a través del cuerpo y que las autolesiones pueden ser una señal de alarma, especialmente en situaciones de hostigamiento. Frente a estas conductas, recomendó acercarse sin juzgar, ofrecer escucha y transmitir confianza, respetando la intimidad del menor.
La importancia de escuchar y pedir ayuda
La psicóloga sostuvo que ninguna explicación justifica el maltrato hacia un niño y señaló que, en algunos casos, la violencia está relacionada con la falta de respeto por la identidad y la integridad del otro, además de la descarga de frustraciones personales.
Hacia el final de la charla, los conductores de Radio Buenos Aires AM 1350 destacaron la importancia de no permanecer indiferentes ante una posible situación de violencia. Alperín respaldó ese llamado y recordó que existen equipos capacitados para intervenir y acompañar a los niños.
En la entrevista también se mencionó la Línea 137, destinada a brindar asistencia ante situaciones de violencia familiar y sexual. Ante una sospecha de maltrato infantil, es importante buscar orientación y dar aviso a los organismos correspondientes para que puedan evaluar la situación y proteger al menor.
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