El doctor Adolfo Cordonnier (MP 70854), médico e investigador en medicina funcional y nutrición, defendió la continuidad de los octógonos en los productos alimenticios y advirtió sobre los riesgos de los productos ultraprocesados en una entrevista concedida al programa El Semáforo, emitido por Radio Buenos Aires AM 1350. El especialista comparó las políticas alimentarias actuales con las regulaciones históricas implementadas contra el tabaquismo. "El etiquetado pienso que no aporta nada sacarlo y te voy a dar un solo dato científico. En Chile se hizo una investigación y se vio que desde que están etiquetado se detuvo el ascenso permanente de la obesidad infantil", argumentó el profesional, señalando que la medida ayuda a advertir al consumidor, aunque la solución definitiva a las problemáticas de salud requiera un abordaje mucho más integral.
Durante la conversación, el entrevistado explicó los mecanismos que utiliza la ingeniería alimentaria para fomentar el consumo desmedido de productos industriales. Según indicó, las empresas fabrican comestibles de alta palatabilidad mediante la combinación de componentes específicos. "Le ponen mucha grasa, le ponen mucha sal y muchos azúcares refinados", precisó Cordonnier, añadiendo que esta mezcla genera un estímulo cerebral que impide dejar de comer, convirtiendo a los productos en opciones con calorías vacías que engordan pero no nutren a la población. Para identificar estos artículos, recomendó analizar la información del reverso de los envases : "Cuando el número de sodio es mayor que el número de calorías, eso es recontraprocesado".
A su vez, el médico diferenció los tipos de grasas e instó a limitar aquellas que resultan perjudiciales para el sistema circulatorio. Detalló que las grasas saturadas son sólidas a temperatura ambiente —como la manteca o la grasa animal— y elevan el colesterol, a diferencia de las monoinsaturadas y poliinsaturadas, que son líquidas y beneficiosas. En este sentido, derribó mitos respecto a la ingesta desmedida de huevo en ciertas dietas actuales, remarcando que su yema es una fuente directa de esta sustancia. "Hay una realidad, el que come muchos huevos, le sube el colesterol, por una cuestión lógica, porque el huevo tiene colesterol", sentenció, recomendando un límite normal de uno o dos ejemplares diarios para evitar la acumulación de colesterol malo en las arterias.
Hacia el cierre de la entrevista, el investigador propuso un cambio de enfoque en la consulta médica, priorizando la incorporación de hábitos positivos en lugar de basar la dieta en prohibiciones estrictas. Basándose en estudios de alcance internacional, alertó que el déficit de ingesta de fibra alimentaria representa el mayor inconveniente nutricional de la actualidad. Como alternativa pedagógica, propuso una meta cotidiana accesible : "El lema de mi programa es comer las cinco plantas por día, comer las cinco plantas por día, después comer lo que quieras". Explicó que este hábito consiste en sumar frutas, verduras, frutos secos o cereales integrales, lo que genera un desplazamiento natural de los alimentos nocivos, y concluyó aconsejando cocinar más en el hogar con ingredientes reales y beber agua.
La entrevista entera está disponible en nuestro canal de YouTube para quienes deseen profundizar en los consejos de bienestar del especialista.
Durante la conversación, el entrevistado explicó los mecanismos que utiliza la ingeniería alimentaria para fomentar el consumo desmedido de productos industriales. Según indicó, las empresas fabrican comestibles de alta palatabilidad mediante la combinación de componentes específicos. "Le ponen mucha grasa, le ponen mucha sal y muchos azúcares refinados", precisó Cordonnier, añadiendo que esta mezcla genera un estímulo cerebral que impide dejar de comer, convirtiendo a los productos en opciones con calorías vacías que engordan pero no nutren a la población. Para identificar estos artículos, recomendó analizar la información del reverso de los envases : "Cuando el número de sodio es mayor que el número de calorías, eso es recontraprocesado".
A su vez, el médico diferenció los tipos de grasas e instó a limitar aquellas que resultan perjudiciales para el sistema circulatorio. Detalló que las grasas saturadas son sólidas a temperatura ambiente —como la manteca o la grasa animal— y elevan el colesterol, a diferencia de las monoinsaturadas y poliinsaturadas, que son líquidas y beneficiosas. En este sentido, derribó mitos respecto a la ingesta desmedida de huevo en ciertas dietas actuales, remarcando que su yema es una fuente directa de esta sustancia. "Hay una realidad, el que come muchos huevos, le sube el colesterol, por una cuestión lógica, porque el huevo tiene colesterol", sentenció, recomendando un límite normal de uno o dos ejemplares diarios para evitar la acumulación de colesterol malo en las arterias.
Hacia el cierre de la entrevista, el investigador propuso un cambio de enfoque en la consulta médica, priorizando la incorporación de hábitos positivos en lugar de basar la dieta en prohibiciones estrictas. Basándose en estudios de alcance internacional, alertó que el déficit de ingesta de fibra alimentaria representa el mayor inconveniente nutricional de la actualidad. Como alternativa pedagógica, propuso una meta cotidiana accesible : "El lema de mi programa es comer las cinco plantas por día, comer las cinco plantas por día, después comer lo que quieras". Explicó que este hábito consiste en sumar frutas, verduras, frutos secos o cereales integrales, lo que genera un desplazamiento natural de los alimentos nocivos, y concluyó aconsejando cocinar más en el hogar con ingredientes reales y beber agua.
La entrevista entera está disponible en nuestro canal de YouTube para quienes deseen profundizar en los consejos de bienestar del especialista.
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