La especialista en transferencia digital y futuro del trabajo, Ximena Gauto Costa, analizó las transformaciones estructurales que atraviesa el mercado laboral global y cómo las nuevas generaciones reconfiguran la escala de prioridades profesionales. En declaraciones brindadas este viernes en los micrófonos de Radio Buenos Aires AM 1350, la experta examinó las demandas de flexibilidad, el impacto de la crisis y el advenimiento de la inteligencia artificial, desmitificando la noción de falta de ambición en la juventud y caracterizándolo como un proceso de toma de conciencia frente al desgaste tradicional.
Al evaluar los cambios de paradigma, la analista señaló que la valoración del tiempo propio por encima de las recompensas económicas no es un fenómeno exclusivo de la juventud, sino una tendencia transversal vinculada directamente a los indicadores de felicidad. "Las personas que priorizan el tiempo por sobre el dinero son las que reportan mayor felicidad", puntualizó Gauto Costa, explicando que la dinámica de hiperconexión tecnológica aceleró este replanteo. Asimismo, expuso datos estadísticos de consultoras locales para ilustrar el peso de estas demandas en las decisiones de carrera: "Un estudio que hizo Randstad en Argentina dice que el 36% de los argentinos renunció a empleos que no se ajustan a su vida personal". Según su visión, el salario opera como la vía de ingreso a las organizaciones, pero la retención del talento depende exclusivamente de las políticas de equilibrio.
Por otra parte, la especialista identificó a la emergencia sanitaria global como el punto de inflexión definitivo en las metodologías corporativas modernas. "La pandemia fue el experimento del trabajo no planificado más grande de la historia", recordó, destacando que el suceso forzó un contrato psicológico sustentado en la viabilidad de las herramientas remotas. De igual forma, conectó las aspiraciones de autonomía actuales con la vivencia de los entornos familiares previos: "Los jóvenes son un poco nuestros hijos y es una generación que vio a sus padres agotarse, endeudarse, vivir para trabajar". Frente a variables socioeconómicas globales como el encarecimiento inmobiliario y la baja de natalidad, argumentó que los objetivos de arraigo físico se retrasaron, promoviendo proyectos orientados a la salud mental.
Finalmente, Gauto Costa abordó el futuro de la productividad ante la automatización, rechazando los conceptos de inactividad y subrayando la necesidad de reformular las pautas de coexistencia laboral. "Entender que hoy el nuevo lujo no es ganar más, es tener energía, salud mental, autonomía, tiempo para vivir", reflexionó. Respecto al rol de las herramientas tecnológicas emergentes, advirtió que la automatización no reducirá por sí misma las jornadas de manera automática, abriendo un debate ético sobre los niveles de producción: "La inteligencia artificial no nos va a hacer trabajar menos automáticamente". La especialista concluyó afirmando que el mercado se encuentra ante la transformación más profunda desde la revolución industrial, obligando a redefinir los liderazgos sin caer en la hiperexigencia.
La entrevista entera está disponible en nuestro canal de YouTube.
Al evaluar los cambios de paradigma, la analista señaló que la valoración del tiempo propio por encima de las recompensas económicas no es un fenómeno exclusivo de la juventud, sino una tendencia transversal vinculada directamente a los indicadores de felicidad. "Las personas que priorizan el tiempo por sobre el dinero son las que reportan mayor felicidad", puntualizó Gauto Costa, explicando que la dinámica de hiperconexión tecnológica aceleró este replanteo. Asimismo, expuso datos estadísticos de consultoras locales para ilustrar el peso de estas demandas en las decisiones de carrera: "Un estudio que hizo Randstad en Argentina dice que el 36% de los argentinos renunció a empleos que no se ajustan a su vida personal". Según su visión, el salario opera como la vía de ingreso a las organizaciones, pero la retención del talento depende exclusivamente de las políticas de equilibrio.
Por otra parte, la especialista identificó a la emergencia sanitaria global como el punto de inflexión definitivo en las metodologías corporativas modernas. "La pandemia fue el experimento del trabajo no planificado más grande de la historia", recordó, destacando que el suceso forzó un contrato psicológico sustentado en la viabilidad de las herramientas remotas. De igual forma, conectó las aspiraciones de autonomía actuales con la vivencia de los entornos familiares previos: "Los jóvenes son un poco nuestros hijos y es una generación que vio a sus padres agotarse, endeudarse, vivir para trabajar". Frente a variables socioeconómicas globales como el encarecimiento inmobiliario y la baja de natalidad, argumentó que los objetivos de arraigo físico se retrasaron, promoviendo proyectos orientados a la salud mental.
Finalmente, Gauto Costa abordó el futuro de la productividad ante la automatización, rechazando los conceptos de inactividad y subrayando la necesidad de reformular las pautas de coexistencia laboral. "Entender que hoy el nuevo lujo no es ganar más, es tener energía, salud mental, autonomía, tiempo para vivir", reflexionó. Respecto al rol de las herramientas tecnológicas emergentes, advirtió que la automatización no reducirá por sí misma las jornadas de manera automática, abriendo un debate ético sobre los niveles de producción: "La inteligencia artificial no nos va a hacer trabajar menos automáticamente". La especialista concluyó afirmando que el mercado se encuentra ante la transformación más profunda desde la revolución industrial, obligando a redefinir los liderazgos sin caer en la hiperexigencia.
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