La situación en Bolivia experimenta una fuerte escalada de tensión debido a la consolidación de bloqueos de rutas que mantienen aisladas a las principales ciudades del país, fundamentalmente La Paz, El Alto y Cochabamba. El conflicto, que inicialmente se concentraba en sectores específicos, sumó en las últimas horas a diversas organizaciones sociales que exigen medidas urgentes ante el desabastecimiento generalizado de productos básicos y combustibles. En diálogo con Radio Buenos Aires AM 1350, el periodista y analista político boliviano Óscar Silva describió el panorama actual como crítico y detalló las complejas variables económicas y políticas que originaron las protestas.
De acuerdo con el especialista, el desabastecimiento alimentario e hídrico en la sede de gobierno es severo, forzando a la población a modificar sus hábitos de consumo ante la falta de productos frescos en los comercios. A este escenario se añade la parálisis del transporte por la falta de suministro energético. "No hay alimentos en los mercados ni en los supermercados, la gente está empezando a generar formas alternativas de alimentarse con conservas", precisó Silva, y agregó que "no existe combustible, se ha dejado de suministrar en la ciudad de La Paz ya hace varios días y los surtidores de gasolina de nafta están cerrados porque el bloqueo impide la llegada de cisternas".
El origen de la crisis se remonta a decisiones tomadas por la administración del mandatario Rodrigo Paz Pereira, asociadas a la quita de subsidios y a problemas operativos en la importación de hidrocarburos monopolizada por el Estado. "El detonante ha sido el tema del combustible. El año pasado entre una de las primeras medidas del gobierno de Rodrigo Paz estuvo la quita de las subvenciones a la gasolina y al diésel, lo cual duplicó en algunos casos el valor de estos combustibles", remarcó el analista. Asimismo, Silva subrayó el impacto directo que tuvo la adquisición de carburante defectuoso: "Esto se complicó con la llegada de lo que se ha denominado la gasolina basura, la gasolina de mala calidad proveniente del Paraguay que fue contratada ya en los meses de enero y febrero por este gobierno y que determinó que se dañen vehículos motorizados".
En el plano político, el analista desestimó las interpretaciones externas que adjudican las movilizaciones a maniobras exclusivas de la oposición liderada por Evo Morales, argumentando que el malestar social responde a demandas transversales de los sectores populares que originalmente votaron por el actual presidente. "El pedido es la renuncia del presidente. Ahora se ha convertido en una demanda casi unánime la renuncia del presidente, pero no plantean en forma de golpe de estado, sino la renuncia del presidente para dar paso a una sucesión constitucional", concluyó Silva, remarcando que la debilidad parlamentaria del oficialismo limita severamente su margen de maniobra para contener la protesta social.
La entrevista entera está disponible en nuestro canal de YouTube.
De acuerdo con el especialista, el desabastecimiento alimentario e hídrico en la sede de gobierno es severo, forzando a la población a modificar sus hábitos de consumo ante la falta de productos frescos en los comercios. A este escenario se añade la parálisis del transporte por la falta de suministro energético. "No hay alimentos en los mercados ni en los supermercados, la gente está empezando a generar formas alternativas de alimentarse con conservas", precisó Silva, y agregó que "no existe combustible, se ha dejado de suministrar en la ciudad de La Paz ya hace varios días y los surtidores de gasolina de nafta están cerrados porque el bloqueo impide la llegada de cisternas".
El origen de la crisis se remonta a decisiones tomadas por la administración del mandatario Rodrigo Paz Pereira, asociadas a la quita de subsidios y a problemas operativos en la importación de hidrocarburos monopolizada por el Estado. "El detonante ha sido el tema del combustible. El año pasado entre una de las primeras medidas del gobierno de Rodrigo Paz estuvo la quita de las subvenciones a la gasolina y al diésel, lo cual duplicó en algunos casos el valor de estos combustibles", remarcó el analista. Asimismo, Silva subrayó el impacto directo que tuvo la adquisición de carburante defectuoso: "Esto se complicó con la llegada de lo que se ha denominado la gasolina basura, la gasolina de mala calidad proveniente del Paraguay que fue contratada ya en los meses de enero y febrero por este gobierno y que determinó que se dañen vehículos motorizados".
En el plano político, el analista desestimó las interpretaciones externas que adjudican las movilizaciones a maniobras exclusivas de la oposición liderada por Evo Morales, argumentando que el malestar social responde a demandas transversales de los sectores populares que originalmente votaron por el actual presidente. "El pedido es la renuncia del presidente. Ahora se ha convertido en una demanda casi unánime la renuncia del presidente, pero no plantean en forma de golpe de estado, sino la renuncia del presidente para dar paso a una sucesión constitucional", concluyó Silva, remarcando que la debilidad parlamentaria del oficialismo limita severamente su margen de maniobra para contener la protesta social.
La entrevista entera está disponible en nuestro canal de YouTube.
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