El Gobierno nacional enviará al Congreso un proyecto para reformar la Ley de Salud Mental vigente desde 2010. En diálogo con Radio Buenos Aires AM 1350, el médico psiquiatra Fernando Taragano analizó los principales puntos críticos de la normativa actual y los cambios que podrían introducirse para mejorar la atención.
Taragano señaló que la ley fue creada con un espíritu positivo, pero presenta limitaciones en su aplicación: “Es una ley con buenas intenciones […] pero quedó un poco intoxicada de ideología”. En ese sentido, explicó que uno de los principales problemas es la falta de precisión en conceptos clave: “No está definido qué significa ‘riesgo cierto e inminente’ y eso genera una gran inequidad en el acceso a la salud”.
El especialista también cuestionó las dificultades para internar pacientes que representan un riesgo para sí mismos o terceros: “Se terminó escribiendo una ley donde nadie puede internar a nadie contra su voluntad”, y advirtió que eso puede derivar en situaciones críticas. “Muchas veces uno termina pensando ‘lo debía haber internado contra su voluntad’”, agregó, al describir casos donde la falta de intervención puede agravar cuadros clínicos.
En relación a la reforma, destacó avances en la posibilidad de contemplar el contexto del paciente para tomar decisiones médicas: “Ahora el médico puede considerar antecedentes y contexto para evaluar el riesgo y proteger a la persona, incluso contra su voluntad”. Además, valoró el abandono del concepto de “padecimiento mental”: “No significa nada en términos científicos […] ahora se utilizarán clasificaciones internacionales que dan mayor precisión”.
Por último, Taragano subrayó la importancia de una normativa más clara para facilitar el trabajo profesional: “Cuanto más específica sea la ley, más se facilita una tarea que ya de por sí es muy difícil”, y remarcó que el objetivo debe ser garantizar el derecho a la salud sin generar obstáculos innecesarios.
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Taragano señaló que la ley fue creada con un espíritu positivo, pero presenta limitaciones en su aplicación: “Es una ley con buenas intenciones […] pero quedó un poco intoxicada de ideología”. En ese sentido, explicó que uno de los principales problemas es la falta de precisión en conceptos clave: “No está definido qué significa ‘riesgo cierto e inminente’ y eso genera una gran inequidad en el acceso a la salud”.
El especialista también cuestionó las dificultades para internar pacientes que representan un riesgo para sí mismos o terceros: “Se terminó escribiendo una ley donde nadie puede internar a nadie contra su voluntad”, y advirtió que eso puede derivar en situaciones críticas. “Muchas veces uno termina pensando ‘lo debía haber internado contra su voluntad’”, agregó, al describir casos donde la falta de intervención puede agravar cuadros clínicos.
En relación a la reforma, destacó avances en la posibilidad de contemplar el contexto del paciente para tomar decisiones médicas: “Ahora el médico puede considerar antecedentes y contexto para evaluar el riesgo y proteger a la persona, incluso contra su voluntad”. Además, valoró el abandono del concepto de “padecimiento mental”: “No significa nada en términos científicos […] ahora se utilizarán clasificaciones internacionales que dan mayor precisión”.
Por último, Taragano subrayó la importancia de una normativa más clara para facilitar el trabajo profesional: “Cuanto más específica sea la ley, más se facilita una tarea que ya de por sí es muy difícil”, y remarcó que el objetivo debe ser garantizar el derecho a la salud sin generar obstáculos innecesarios.
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