La baja en la tasa de natalidad en la Argentina comenzó a redefinir los desafíos tradicionales de las organizaciones familiares, planteando un escenario donde la falta de descendencia directa obliga a reformular los esquemas de sucesión. El consultor de empresas y especialista en transición generacional, Martín Quirós, analizó esta problemática y aportó herramientas clave para abordar la continuidad de los negocios en una entrevista brindada a los micrófonos de AM 1350. A partir de los datos del último censo nacional, el especialista advirtió sobre el cambio cultural y estructural que afrontan tanto los fundadores como las nuevas generaciones frente al mercado laboral actual.
Durante su intervención en Radio Buenos Aires, Quirós detalló que la reducción estadística en el promedio de hijos por mujer complejiza el histórico traspaso de mando familiar. Al respecto, el consultor explicó que "en la pyme, en la empresa familiar, antes uno tenía en la cabeza el imaginario de la serie Succession, donde los hijos están peleando por conducir la empresa, y ahora ya casi que no va a haber hijos para pelear". A esta realidad demográfica se suma una transformación en las aspiraciones de los jóvenes, lo que altera la dinámica de traspaso: "El desafío que tiene hoy la empresa familiar es tentar a los pocos hijos que hay en conducirlas o en convertirlos en directores".
Frente a escenarios donde los descendientes directos optan por carreras ajenas al negocio familiar o en los que no existe herencia consanguínea, el especialista enfatizó la necesidad de separar el patrimonio de la conducción operativa. Según Quirós, el nudo del problema radica en la resistencia de los fundadores a ceder el control cotidiano de la firma. "Lo que sí tiene que hacer el dueño es saber delegar, porque si el tipo no suelta por miedo o por temor, no tiene la empresa delegada". Para ilustrar los riesgos de esta centralización en el contexto local, graficó que "una pyme manejada por el dueño es como alguien que va con un camión enorme, con acoplado, en una ruta que está hecha bolsa y si le da el volante a cualquier otra persona en el medio de la ruta, va a chocar". Por ello, instó a iniciar procesos graduales de profesionalización mediante la incorporación de gerencias externas entrenadas.
El consultor remarcó la importancia crucial de anticiparse y planificar estos procesos antes de que ocurra un desenlace inevitable que ponga en riesgo la supervivencia de la compañía. Quirós recomendó romper el silencio en el ámbito doméstico y corporativo para evitar que las dudas se transformen en conflictos judiciales o familiares insalvables. "Las empresas familiares que más subsisten en el tiempo son las que aprenden a tener conversaciones, a atravesar conversaciones que a veces son incómodas y a veces son difíciles". Finalmente, sugirió como estrategia preventiva de largo plazo "generar un patrimonio fuera de la empresa, un patrimonio administrable, lo suficientemente importante como para armarse su propia jubilación sin depender del negocio".
La entrevista entera está disponible en nuestro canal de YouTube.
Durante su intervención en Radio Buenos Aires, Quirós detalló que la reducción estadística en el promedio de hijos por mujer complejiza el histórico traspaso de mando familiar. Al respecto, el consultor explicó que "en la pyme, en la empresa familiar, antes uno tenía en la cabeza el imaginario de la serie Succession, donde los hijos están peleando por conducir la empresa, y ahora ya casi que no va a haber hijos para pelear". A esta realidad demográfica se suma una transformación en las aspiraciones de los jóvenes, lo que altera la dinámica de traspaso: "El desafío que tiene hoy la empresa familiar es tentar a los pocos hijos que hay en conducirlas o en convertirlos en directores".
Frente a escenarios donde los descendientes directos optan por carreras ajenas al negocio familiar o en los que no existe herencia consanguínea, el especialista enfatizó la necesidad de separar el patrimonio de la conducción operativa. Según Quirós, el nudo del problema radica en la resistencia de los fundadores a ceder el control cotidiano de la firma. "Lo que sí tiene que hacer el dueño es saber delegar, porque si el tipo no suelta por miedo o por temor, no tiene la empresa delegada". Para ilustrar los riesgos de esta centralización en el contexto local, graficó que "una pyme manejada por el dueño es como alguien que va con un camión enorme, con acoplado, en una ruta que está hecha bolsa y si le da el volante a cualquier otra persona en el medio de la ruta, va a chocar". Por ello, instó a iniciar procesos graduales de profesionalización mediante la incorporación de gerencias externas entrenadas.
El consultor remarcó la importancia crucial de anticiparse y planificar estos procesos antes de que ocurra un desenlace inevitable que ponga en riesgo la supervivencia de la compañía. Quirós recomendó romper el silencio en el ámbito doméstico y corporativo para evitar que las dudas se transformen en conflictos judiciales o familiares insalvables. "Las empresas familiares que más subsisten en el tiempo son las que aprenden a tener conversaciones, a atravesar conversaciones que a veces son incómodas y a veces son difíciles". Finalmente, sugirió como estrategia preventiva de largo plazo "generar un patrimonio fuera de la empresa, un patrimonio administrable, lo suficientemente importante como para armarse su propia jubilación sin depender del negocio".
La entrevista entera está disponible en nuestro canal de YouTube.
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